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Prevención del Cáncer de Mama: Un Testimonio que Nos Inspira a Todos

Octubre es el mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama.

En Premier Automotriz, creemos que la salud es una prioridad y que juntos podemos hacer la diferencia. Octubre es el mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama, una enfermedad que afecta a miles de mujeres cada año, pero que, con una detección oportuna, es posible tratar de manera efectiva.

En este espacio, queremos compartir testimonios inspiradores de quienes han enfrentado esta lucha, ya sea directamente o como familiares de mujeres valientes que han recorrido este camino. Estas historias son un recordatorio de la importancia de la prevención y del valor de apoyarnos mutuamente.

¡Conoce la historia de Abril Cristina!

Solía decir que cuando creciera quería ser un gato.

Esta fue mi experiencia siendo un gato 8 meses, solo dormir, comer y asearse.

Recién cumplí 25 años, una mañana entre dormida y despierta siento una pequeña bolita en mi seno, desperté asustada.

Me hice ver por un médico, mismo que me revisó y dijo que era benigno que no me preocupara y que era hasta cierto punto normal. Estuve en revisión por 6 meses, en los cuales paso medir 0.5mm a 2.5cm, y era hora de quitarlo. “Es para que no se te deforme el pecho” dijo “Se ve bien, no es maligno”. Estos fueron los comentarios que recibí de 4 doctores, y yo confíe, sabían lo que hacían, confíe en su conocimiento.

Llegó el día, lo quitaron, nuevamente “Se ve bien, es necesario enviarlo a patología por rutina, pero se ve todo bien”, volví a confiar. Una semana después, los resultados llegaron, y como todo parecía estar en orden decidí ir a recoger los resultados sola, seguía teniendo 25 años, no sé si fue ese hecho o el que iba sola pero el Dr. Solo me dijo “Hay sospechas de malignidad” no entendía que pasaba, ¿si todo estaba bien porqué ahora era maligno?, me aferré al “solo son sospechas”. Les informe a mis padres, pero la intuición de mi madre pudo más, ese día en la tarde ella fue a ver al médico, el cual le dijo que si era cáncer. Mi madre le dijo a mi padre, pero ninguno me dijo a mí, me sentí traicionada pues mi red de apoyo no confiaba en que fuera lo suficientemente fuerte para afrontar la situación. Traición por mi médico, quien siendo yo mayor de edad debió informarme.

Solo sabía que una próxima cirugía era necesaria y debía ser pronto, no más de 30 días entre una cirugía y otra, porque se puede extender. 15 días después de la primera, y una semana conociendo el diagnóstico, mi padre fue quien me dijo, lloré lo que puede en una noche, y al día siguiente afrontar la realidad, debía luchar, debía seguir, no podría detenerme, pues tenía un hijo de 8 años quien aún necesitaba a su madre.

Lagrimas enjuagadas y ¡a darle!, mis padres en negación aun y tristes por la noticia, me toco ser la fuerte en la situación, me toco sostener a mi madre y decir “Voy a estar bien”.

Pasé angustia pues era una cirugía costosa y debía ser pronto, tenía menos de una año trabajando en la agencia Toyota Mochis y el seguro de gastos médicos mayores no cubría el diagnóstico por no cumplir con el mínimo de 2 años de asegurado para hacer valer la póliza ante este tipo de diagnóstico, la agencia se movió, Premier Automotriz se movió, recibí apoyo directo de mis compañeros y de todo Premier por las estrellas, y al fin se recaudó lo necesario para antes de la cirugía, la segunda.

Tuve mi cirugía y salí feliz, pues estaba sana, ya no tenía cáncer, de nuevo estaba bien. Sin embargo, seguía la quimioterapia.

 Mi familia completa se negó a que me diera la quimio, decía que no tenía ya nada que no la necesitaba, pero necesitaba tener la mayor certeza de que no había más cáncer en mí, para poder ver a mi hijo crecer.

Tuve mis quimios, que fueron la mismísima mierda, 6 meses de quimio, tener que soportar tanto tiempo el sabor, el olor, las náuseas, los problemas digestivos, los problemas con mi menstruación la menopausia, la fatiga crónica, la pérdida de capacidad de pensar, el cansancio extremo, el calor que genera en el organismo, pero lo peor los estragos que hace en la química del cerebro capaces de generar una depresión, salí de esa sala de quimio después de 16 ciclos para no volver.

Los primeros 5 años fueron los más difíciles,” ya no sentía lo duro sino lo tupido”, 7 cirugías, 16 ciclos de quimioterapia, y 5 años de revisión cada 3 meses.

 Más allá de lo físico, comencé a tener estragos psicológicos, todo ese tiempo estuve soportando por mí y por mi familia, cada cita de revisión era revivir nuevamente todo, estudios, programación de turnos y consulta, y todo volvía a resurgir, todo volvía a estar bien y de nuevo en dos meses había que volver a empezar de nuevo, comencé a desarrollar ataques de ansiedad, mismos que me detenía yo sola causándome dolor físico, sabía que estaba mal, pero no podía dejar que los demás vieran que me estaba desmoronado por dentro, no confiaba en los doctores, no confiaba en los estudios, sentía que en cualquier momento todo podía estar mal de nuevo, como la primera vez,  ya se habían equivocado, ¿qué podría ser diferente ahora?, y tras pasar varias ataques de pánico comencé la terapia, me brindó herramientas que no tenía para superar el dolor, el miedo, la tristeza que yo misma no me había permitido sentir.

Hoy estoy sana, 7 años y medio después, sigo sana.

El miedo y la tristeza siguen ahí de vez en cuando, pero ahora sé que son mecanismos que tenemos para protegernos, que el dolor es un indicador de algo, que la tristeza también debe recibirse como amiga. Y que todo pasa, nada permanece, nada dura para siempre, ni las cosas buenas y tampoco las malas. Solo hay que seguir viviendo, no dar las cosas por sentado, disfrutar los placeres pequeños de la vida como tener fuerzas para levantarte y tomar una ducha sin fatigarte, ir a la mesa a comer, tener energías para caminar y disfrutar el dolor de los pies porque si duelen es que puedes ponerte de pie y andar, y no desear quedarse en cama viendo los días pasar como un gato. Ya no volveré a desear jamás ser un gato. Prefiero decir que salí de casa y tuve un largo y cansado día, que no haber hecho nada con mi día, simplemente porque la quimioterapia me quito la energía para hacer cualquier cosa. 

Sigo amando a los gatos, pero no seré uno nunca más.

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